viernes, 20 de abril de 2012

Instrucciones para madurar



A un niño que entra en la etapa de los “por qué” generalmente se los azota con respuestas simplistas, tautológicas. No son tontos los niños, pueden sentir la indiferencia en lo que les explican, pero como los mayores detentan y ostentan poder y autoridad, o sea, el dominio de la verdad, lo que dicen éstos, aquellos pequeños deben (subrayo “deben”) entenderlo como única explicación, sino, castigo, páfate.
Hay niños que por más que lo casquen una y otra vez, van de frente y repreguntan de nuevo insaciablemente; son aventureros. Otros son fáciles de conformar, de entender las reglas del mundo con triste sumisión de un plumazo. Otros, también callan, pero siguen indagando por sus propios medios y en profundo secreto la búsqueda de verdades, incentivados por ese perfume del saber el transfondo de las cosas que con un cachito de sensibilidad no más se puede percibir.
Hasta que, junto con los miedos adquiridos y las nuevas hormonas inexorables, el juego, método de aprendizaje por excelencia para los niños, deja de ser funcional para su educación: el juego se vuelve solo una manera más de distracción y un espacio más del mercado de los mayores. Distracción, ¿de qué? de preguntarse "Por qué". Gente, cuando un niño deja de preguntarse por qué, está ya a un pasito de convertirse en adulto. 

Jesús Predmesnik

1 comentario:

  1. Es verdad, dicha con tolerancia, con la objetividad de un observador curioso, cuyos "por qué" como hojas de un árbol, crecieron atentos a las voces del árbol : algunos por qué, siempre botones nuevos; otros, hojas-laboratorio, creando alimento, transpirando, respirando, el ser; preguntas con la edad del ser, porque unos son los por qué del cuerpo, otros los del espíritu del árbol...Hay adultos que caminan cargados de flores,los hay cargados de frutos, los hay frescos y clorofilados...Y si uno mira bien, ve al niño-pájaro, posado, revoloteando, volando,...y oye su canto con dos registros: el por qué director con su pregunta cósmica, los por qué coro, con sus respuestas cósmicas... Ama la verdad con ternura.
    Fresco y clorofilado, con relámpagos de aleteos y repentinos arpegios en el claroscuro,...Jesús escribe,sorpresivo en sus aristas según salga al encuentro de la luz o la luz lo busque.
    Me gusta mucho cómo logra que su escritura sea sensible, sin el intento de seducir al lector, sin dejarse atrapar por el soborno de las figuras retóricas : siempre hay contenido en su árbol parlante; es rico.

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