Todas las mañanas de los días hábiles la casa comienza con la rutina frenéticamente,
despachando a sus cuatro huéspedes: la
madre que se va a trabajar de oficinista; el padre, a abrir su comercio; los
dos hijos, a la escuela. El hogar queda entonces vacío hasta el mediodía, tipo
una de la tarde, cuando regresa la menor.
