-Mmm… no sé, pasáme el menú, por favor.-
Extiende su brazo a alcanzarle lo pedido, pero mirada
inquisidora la del hombre…
-Okey… Así que necesitás de una carta, un menú para saber
que querés tomar…-
Ojos bien abiertos de la mujer, sorprendida y como humillada…
Pero el orgullo, sonriendo, encuentra siempre su justificación…
-No, Pedro. Hay que ver qué pueden ofrecernos… ¿no te
parece?
-Uno entra a un café como este sabiendo previamente qué es
lo que quiere… un café, y una charla, y los mozos no dan buenas charlas… sí buenos
cafés, hacen. Lo otro, responsabilidad de nosotros.
-Bien, me convenciste- revolea con suavidad el menú hacia el
lado del ventanal – ¡quiero un café, con 2 medialunas!
-Uf…qué fácil fue convencerte esta vez… quizás porque sólo
se trata de un desayuno…
-¿A qué te referís?-
-¡Mozo!
***
Segundo café…
-¡Lo que me has hecho reír, hermoso! Decime, ¿Cómo estás de
la espalda?
-¡Bien! gracias por preguntar, pensé que te habías olvidado.
Falta poco para terminar la rehabilitación, como te das cuenta, ya puedo
pararme y caminar, que es algo que no podía hacer hacía dos meses…
-¡No me olvidé! Quedé muy preocupada por tu accidente…
¿dónde fue?
-Pronto volveré a sacarle viruta a la pista. ¿Te acordás?
Dónde fue, si te lo digo no me creerías…-Toma un sorbo de café- Fue ahí mismo,
en esa esquina. –Ella gira la cabeza y abre su boca como un pez dorado. – Salía
de tomar algo aquí mismo en esta mesa, con el Chueco… crucé en rojo, estaba
ensimismado, y el tipo que me chocó, sí que era gracioso… ¡estaba más asustado
él de que le metiera una denuncia, que yo estando al filo de la muerte!-
-Qué horror… y en qué andabas pensando, vos que eras tan
meticuloso en cada paso que dabas… en algún amor, seguro…
-¿A vos te parece que me tengas que decir esto, justo vos?...- Vacía la taza arrebatadamente,
chilla el impacto de la taza y el platito. Ella atropellada vuelve a
sobresaltarse, como de costumbre.
-Estás un poco alterado, Pedro… te noto raro…-
-Disculpame… es verdad... Mirá, quiero que ya vayamos al grano. No es
que sienta que estamos perdiendo el tiempo… Siempre sirve ponernos al día antes
contando nuestras cosas; ya me has mencionado de tu vida, tu casamiento, tu
luna de miel, tu mal llamada “nueva vida”, eso que querrás decir “nueva etapa”… Tu salud espléndida, tus proyectos… nos hemos
reído por suerte de algunas cosas, anécdotas… Sirvió todo esta introducción,
más si hace casi dos décadas que no sabíamos nada del uno del otro. Pero
justamente por esta distancia es que yo pienso que vos no me citaste acá para
tomar un café solamente con un ya desconocido con cara familiar… justamente en
este momento que tenés que atender tus deberes y obligaciones de esposa…
Disculpame que sea tan directo… ¿pero cuál fue tu idea, tu deseo, el que te
trajo a este aquí ahora?-
Los dedos de ella comenzaron a zapatear sobre la mesa. Sus
ojos hacían que leía las letras invertidas del vidrio.
-Simplemente por pura curiosidad, quería saber qué va tu
vida. Me agarró algo de nostalgia. Pero bueno, nada más. Me tengo que ir…-Agarra
su cartera negra, cuero caliente por el Sol intruso de las tres y media. Él se
recuesta en el respaldo, mirada de serpiente serena. No dice nada… Deja que se vaya, que suelte el
Adiós sin beso de cualquier conversación… Él se ve con ella saliendo del Café,
le abre caballerosamente la puerta para que salga, sonriendo y ella le devuelve
un hoyuelo y sus dientes, y un perfume que jamás pudo olvidar. Pero está ahí
sentado, señalando al mozo que traiga la cuenta.
***
Ya en el taxi, pensaba del brillo extraño de sus ojos cuando
él le resumía con gracia su vida… de
esos dedos nerviosos en la mesa del café… de los párpados caídos cuando mencionaba
a Tomás… de su cuello que invitaba a
morderlo… de las ganas de cometer pecado
y olvidarse también de todo ese pasado que nunca existió entre ellos dos. Pero pensó también, sobretodo, en ese beso no
dado después del adiós… y en ello, todo
lo que Celeste con seguridad calló para sí.
Primera parte: http://otroeslabonmas.blogspot.com.ar/2011/11/celeste.html
Jesús Predmesnik
Teoría del IceBerg Hemingwayiano
en épocas de calentamiento global
No hay comentarios:
Publicar un comentario